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Mirando el cielo de invierno a ojo desnudo, el recuerdo del cálido núcleo galáctico durante el verano parece lejano. En la región de Orión parece que la Vía Láctea se desvanece casi por completo, al igual que lo hace en Perseo durante el verano al norte., dando así la sensación de estar abrazados por la Vía Láctea. Y así es. Son los brazos de nuestra galaxia, y al igual que allí, aquí nos aguarda un objeto que por su magnitud y sobre todo por su belleza es insuperable. 

Dibujo realizado en Calar Alto a ojo desnudo en 2012

 

En el otro extremo de la Vía Láctea

En este extremo de la Vía Láctea, el objeto “estrella” es La gran nebulosa de Orión o M42 que es visible a simple vista. En el otro brazo de la Vía Láctea, durante el verano, la galaxia de Andrómeda o M31 también lo es. Son éstos, quizá los objetos más destacados y populares para los afinionados del cielo profundo. Ambos, en espacios diametralmente opuestos. Son por tanto, espectáculos que están en direcciones opuestas, en ambos extremos de la Vía Láctea. No parece casual.

 

 

Desde luego no parece casual, y podríamos jurar que esto es así, sin embargo la respuesta en no, están más cerca de lo que parece. Son cosas de la mecánica celeste, y la diferencia en grados de los planos del Sistema Solar con respecto al de la Vía Láctea. Además la Tierra nos tapa un trozo de cielo en dirección hacia el Sur, si observamos desde el hemisferio Norte, y al contrario si observamos desde el hemisferio Sur hacia el norte, obviamente.

 

 

 

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